|
Noticias de la MUD
Noticia Destacada Artículo de Roberto Enríquez publicado en El Nuevo País. 02/04/2013Roberto Enríquez “A pleno sol”La posibilidad de triunfo de la oposición por razones de elemental lógica, no las he escuchado en una academia y de boca de un politólogo, sino en una bodega de carretera y en la voz de un agricultor curtido en la lucha por la vida.Venía por carretera, en una de tantas giras al interior del país, esas que se han convertido en un hábito inevitable. A la altura de Tinaquillo, vía Taguanes, me detuve a tomar un refresco. Allí escuché una conversación que quiero compartir con usted, amigo lector.Por la vestimenta, ambos parlantes debían ser granjeros de la zona. Jeans, botas gastadas y ancho sombrero. Como tercero participaba el comerciante detrás del mostrador, guando silencio pero asintiendo con la cabeza. Uno le decía al otro que iba a votar por Capriles, pero que estaba consciente de que no ganaría. “Ganarle a esa maquinaria del Gobierno y su billete es muy difícil. Fíjate que mi mujer no quiere ir a votar ésta vez. Le puso tanto empeño a la campaña del 7 de octubre que quedó desmoralizada”. “Ese muchacho (Capriles) –continuó- ha madurado mucho, hizo un esfuerzo extraordinario, pero va en bajada y sin frenos directo al un matadero”.El interlocutor intervino con el aire de quien debe corregir un grave error. Pidió al despachador una, sacó un bolígrafo de propaganda, se arrellanó en la silla y comenzó su pedagógica disertación.Serías las 10 am y yo debía seguir mi rumbo hacia una actividad con mis compañeros en Valencia, pero, impresionado por la solemnidad y seguridad del granjero que iba a intervenir y –no puedo negarlo- picado de curiosidad, preferí pedir otro jugo.“Mire compadre, usted está equivocado. Esta es la gran oportunidad para lograr que las cosas cambien”, comenzó, resuelto. “Fíjese bien”, hizo en el papel unos trazos que desde el lugar donde me encontraba no puede mirar. Alzó la voz de nuevo y entró en materia: “Mire, aquí está Capriles con los seis millones seiscientos mil votos de octubre. Esos votos son de gente que ya votó por él, que ya le dio su confianza y que no hay que convencerlos de nuevo”. El presunto compadre y el despachador mascullaron un sí expectante. “Este otro –siguió el expositor- , es Chávez, que en paz descanse, con sus ocho millones cien mil votos que sacó el 7 de octubre, ¿verdad?”.“Ajá, pero dígame para donde me quiere llevar”, interrumpió ansioso el escucha.“Ya va, compa. Mire. Éste aquí es Nicolás Maduro”, dijo señalando el papel. “¿Qué ve, compa?”, preguntó esbozando una sonrisa.“¿Cómo que qué veo? Pues nada”, respondió el amigo. “Nada no, compa. Lo que viene es un cero. Un cero de los cero votos que tiene Maduro”. “La cosa es muy sencilla”, prosiguió. “Tenemos la certeza de que Capriles tiene 6 millones seiscientos mil votos, pero no sabemos cuántos votos tiene Maduro. De lo que sí podemos estar seguros, mi compa, es que ni remolcando Nicolás Maduro tiene los mismos votos que Chávez”.El expositor se paseó por el agravamiento de la situación económica y social del país, la inseguridad, el costo de la vida, el desabastecimiento de fertilizantes y alimento concentrado para animales, y, en consecuencia, alimentos de consumo masivo. El paquetazo económico, las dos devaluaciones,. Se refirió al galope de la criminalidad y la violencia, poniendo como ejemplo casos trágicos donde las víctimas fueron conocidos en común, y exclamó estentóreo: El país quiere vivir en paz, compadre”.Por lo visto, el expositor era un antiguo observador de la política, pues hizo referencia a la dificultad de trasladar liderazgos y explicó que la conexión emocional lograda por Chávez con sus electores difícilmente la alcanzaría Maduro. “Maduro tiene 6seis años de Canciller, viajando, alejado del país. Olvídese, compa. Hagan lo que hagan no saca los mismos votos de Chávez, y allí es donde está la posibilidad de victoria, pintadita. Por eso en el Gobierno están tan nerviosos. Somos seis millones seiscientos mil venezolanos convencidos de la necesidad de cambio y a Maduro ni lo conocen ni lo quieren como Chávez. Hasta el mismo Maduro lo ha reconocido. Mire compita, vaya para su casa y dígale a su mujer que si volvemos a votar todos, ganamos”.Se montaron en sus respetivas “picós”, uno con aire resuelto y el otro caviloso, como diciéndose “Tengo que hacerle éste discurso a mi mujer”. Detrás del mostrador, el comerciante abrió una gaveta, de ella sacó una calcomanía de Capriles y la pegó en el vidrio del mueble donde expone las conservas caseras.
|
Copei exige supervisar mensajes de la ley Resorte
Discurso Roberto Enríquez. 67 aniversario de Copei
|